“-Por favor, sonría. Un segundín… listo.
-Muchas gracias Pierre, 7€ ¿cierto?
-Claro Srta. Coset.
La joven Coset viene una vez al mes a mi tienda de fotografía. También lo hacen Julia, Cocó, Jean, Marie, Sergue, etc. Todos ellos me amenizan el día a día. 20 años llevo en Avignon y ellos son mi única familia. Vine de Suiza para montar una tienda de fotografía, La Photographie de Pierre. Mi diminuto rincón de intimidad.
-Por favor, sonría. Un segundín… listo.
Esta frase puedo llegar a decirla cien veces al día. No importa como me sienta yo o como se siente al que voy a fotografiar, siempre le pido que me deleiten con su sonrisa. Cuando era más joven mi madre me decía que tenía una tienda de sonrisas. Y es verdad, es eso lo que me mantiene despierto en la vida.
-Por favor, sonría.
Hoy no he podido acabar la frase. Hoy creo que por primera vez a mis 53 años me he enamorado, o por lo menos por un ínfimo instante. No me dijo su nombre, aparentaba algo más de 40 años y no tenía expresión aparente en la cara. Me pidió que le hiciera diez fotografías en color sepia, para darles un aire más antiguo, me aclaró. Se sentó en el taburete y, a continuación, le pedí que sonriera. ¡No quiero sonreir!, estoy cansada, ¡¿me oyes?! cansada de sonreir en las fotos. Quiero que la gente me vea que no me salen las sonrisas, que tengo los músculos de la cara agarrotados de no sonreir. Estoy sola, terriblemente sola y tú me pides que ¿sonría? NO PUEDO. Después de estas palabras me quedé perplejo. Por fin alguien sincero.Por fin alguien me niega una sonrisa. No supe como reaccionar, simplemente me limité a hacer las diez fotos sin apartar la vista de sus ojos. Ni siquiera me fijé en como habían quedado las fotografías. Noté que después de ese momento incómodo, se sentía avergonzada, por lo tanto, nada más pagarme, se fue rápidamente.
Esta pequeña tienda de sonrisas ha escuchado y ha guardado el secreto de aquella joven sin nombre. Aquí ha quedado encerrada su soledad, su tristeza. Nuestra soledad, nuestra tristeza.”
Elisa.
Photo: Samidare.

Elisa, este relatín es un relatín que me encanta.
tequieor.