Relatín VII Cartas al aire.

 

“Querido Jacob:

Te escribo para decrirte que estoy casada. Trata de olvidar lo que pasó entre nosotros. Sé que es dificil, y, a tu edad supongo que más, pero no me hables a mi de cosas difíciles que vivo en el campo y trabajo la tierra. Entiéndelo, amor mio, tan solo tienes 23 años y yo ya tengo 35, casada y con dos criaturas. Aquello que pasó fue un error del que nadie tiene que saber nada. Fue una pequeña locura del destino, una trampa de la vida. Oh Jacob, discúlpame por este dolor que te estoy causando, pero ahora no corren buenos tiempos y no puedo estar jugándome mi estatus social con un crio de tu edad, querido. Es cierto que lo pasamos bien. Me decías cosas bonitas que me alegraban los oidos. Y tus besos, tan apasionados,. Y tus caricias, tan dulces y claras. Pero no Jacob, esto se acabó, ya no puedo verte más. ¿Es que no entiendes que tan solo eres un crio que dedica su joven vida a ir de pueblo en pueblo deleitando a los paisanos con pequeñas obrillas teatrales? esta relación estaría mal vista por todos y todas. ¡Se me trataría como una fulana!

Espero que algún día entiendas mi desdicha y logres perdonarme, bonito mío. Dale recuerdos a tu viejo padre, con el que, ahora te confieso, tuve, también,  un pequeño amorío fugáz cuando yo apenas tenía 19 años y tú eras un crío.

Besos y disculpas.”

Elisa.

Imagine.

Por favor, lo que voy a hacer a continuación es extremádamente peligroso. Ruego, por favor, no lo hagan en sus casas. Muchas gracias y allá voy:

  -IMAGINACIÓN, SI ESTÁS AHÍ, MANIFIÉSTATE.

Noto como me invade por momentos. Pronto nuevos relatines.

Ah! y feliz 2010.

Elisa.

Photo: Elisa.

Si tu n’étais pas là.

Voy a mezclar flashes con alcohol, restos de sal y altas dosis de ficción.

Elisa.

Photo: Mizho

Con cariño, para Clarence.

Queridos amigos que leeis mis disparatadas locuras:

Os deseo una feliz Navidad desde un punto remoto de la península ibérica.

Tiempos familiares me rodean e, incluso, llegan a agobiarme.

Pasadlo bien y disfuten de los regalos.

Y recuerden, qué bello es vivir.

Elisa.

True.

Mirad, la palabra “verdad” está escrita al revés. ¿Por qué será? Porque incluso la verdad es mentira. 

La vida es un conjunto de efímeras casualidades.

¿Con miedo?

Elisa.

ME.

She spend most of her time alone. She enjoys the rain. She never fils in. She tried to sleep. She couldn’t make up her mind. She couldn’t make any friends. She asked for advice. So she left and never looked back.

Elisa.

Photo: Julie Cerise.

Por los tejados de Madrid.

“Ya no tengo solución. Sé que no tengo remedio. Rock & Roll para ser libre, como el viento.”- Eva.

Elisa.

Photo: Hotaru Photographie.

Sé que siempre vuelas por encima.

“Vuelas por encima de la gente que se olvida. Por encima de las noches, de los coches y avenidas.”- Shinoflow.

Elisa.

Relatín VI Por favor, sonría.

“-Por favor, sonría. Un segundín… listo.

-Muchas gracias Pierre, 7€ ¿cierto?

-Claro Srta. Coset.

La joven Coset viene una vez al mes a mi tienda de fotografía. También lo hacen Julia, Cocó, Jean, Marie, Sergue, etc. Todos ellos me amenizan el día a día. 20 años llevo en Avignon y ellos son mi única familia. Vine de Suiza para montar una tienda de fotografía, La Photographie de Pierre. Mi diminuto rincón de intimidad.

-Por favor, sonría. Un segundín… listo.

Esta frase puedo llegar a decirla cien veces al día. No importa como me sienta yo o como se siente al que voy a fotografiar, siempre le pido que me deleiten con su sonrisa. Cuando era más joven mi madre me decía que tenía una tienda de sonrisas. Y es verdad, es eso lo que me mantiene despierto en la vida.

-Por favor, sonría.

Hoy no he podido acabar la frase. Hoy creo que por primera vez a mis 53 años me he enamorado, o por lo menos por un ínfimo instante. No me dijo su nombre, aparentaba algo más de 40 años y no tenía expresión aparente en la cara. Me pidió que le hiciera diez fotografías en color sepia, para darles un aire más antiguo, me aclaró. Se sentó en el taburete y, a continuación, le pedí que sonriera. ¡No quiero sonreir!, estoy cansada, ¡¿me oyes?! cansada de sonreir en las fotos. Quiero que la gente me vea que no me salen las sonrisas, que tengo los músculos de la cara agarrotados de no sonreir. Estoy sola, terriblemente sola y tú me pides que ¿sonría? NO PUEDO. Después de estas palabras me quedé perplejo. Por fin alguien sincero.Por fin alguien me niega una sonrisa. No supe como reaccionar, simplemente me limité a hacer las diez fotos sin apartar la vista de sus ojos. Ni siquiera me fijé en como habían quedado las fotografías. Noté que después de ese momento incómodo, se sentía avergonzada, por lo tanto, nada más pagarme, se fue rápidamente.

Esta pequeña tienda de sonrisas ha escuchado y ha guardado el secreto de aquella joven sin nombre. Aquí ha quedado encerrada su soledad, su tristeza. Nuestra soledad, nuestra tristeza.”

Elisa.

Photo: Samidare.

Realidad.

”Nos vino a visitar la cruda realidad. Entró sin llamar.”- Leiva.

Elisa.

Photo: Daiman.